INDIGNAOS!!

En este foro vamos a centralizar todos los mensajes relacionados con la Reordenación del Sector Público Andaluz.

INDIGNAOS!!

Notapor FLO » 14 Mar 2011 20:59

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HA LLEGADO LA HORA DE DESPERTAR

“93 años. Podemos decir que definitivamente
es la última etapa. El final no está ya demasiado lejos.
¡Qué suerte poder aprovecharlo para recordar
lo que ha servido para mi compromiso político!
Stéphane HESSEL: "Indignez vous!"

Así empieza un libro, casi un folleto de apenas 32 páginas y que ha sonado como un toque de alarma en gran parte de la sociedad francesa. En apenas cuatro meses ya sobrepasa los 800.000 ejemplares vendidos, al fabuloso precio de 3 euros.

MINI BIOGRAFÍA

Stéphane HESSEL
El nonagenario autor, tiene una vida plenamente comprometida por un mundo mejor, más justo y que ha salido a la luz para aquellos que no lo conocíamos: Nacido en una familia judía en Berlín, en 1917, llegó a Francia en 1925. Su madre, pintora, Su padre tradujo a Proust al alemán junto con su amigo el filósofo Walter Benjamin. Naturalizado en 1937 fue llamado a filas al comenzar la guerra; hecho prisionero, se evadió y se unió al general De Gaulle en Londres. Enviado a Francia en 1944 fue detenido y deportado a Buchenwald, donde falsificó su identidad. Volvió a evadirse, le detuvieron, saltó de un tren en marcha y se unió a las tropas norteamericanas. Tras la liberación, entró a trabajar en la Secretaría General de la ONU y fue uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


Su librito es un toque de alarma a los jóvenes y los menos jóvenes, para que abran los ojos, despierten y se ‘indignen’: “Indignez vous”, ‘indignaos’, ‘protestad’, ‘levantáos’ y ‘comprometeos’, es su llamamiento: “Nos compete que todos juntos velemos para que nuestra sociedad sea una sociedad de la que podamos sentirnos orgullosos…” y explica claramente los motivos de esta indignación: “El poder del dinero, no ha sido nunca tan grande, insolente, egoísta, con sus propios servidores hasta en las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan ante todo de sus dividendo y de los altos salarios de sus dirigentes, pero no del interés general”
Más adelante avisa y explica las razones de la indignación en esta sociedad adormecida y considera la ‘indiferencia como la peor de las actitudes: “Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no deben dimitir de sus responsabilidades ni dejarse impresionar por la actual dictadura internacional de los mercados internacionales que amenazan la paz y la democracia". También señala con el dedo a los medios de comunicación de masas: que "proponen como horizonte para nuestra juventud que el consumo sin freno, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de los unos contra los otros”.

El camino que señala y al que invita a incorporarse es el de la “Indignación de la no violencia”. “Hay que tener en cuenta que la violencia da la espalda a la esperanza. Es necesario preferir la esperanza, la esperanza de la no violencia”.

La lección es clara. La solución no la encontraremos en quienes nos gobiernan, ni los que desde la oposición esperan a que los higos caigan de la higuera por sí solos. Lo primero que debemos tener clara conciencia de que nadie, y menos aún los que nos desgobiernan y los que esperan, nos saquen del atolladero.

http://rinconaufrago.blogspot.com/2011/01/indignaos.html
FLO
 
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Re: INDIGNAOS!! EL PRÓLOGO DE JOSÉ LUIS SAMPEDRO.

Notapor FLO » 14 Mar 2011 21:06

José Luis Sampedro escribe el prólogo de “¡Indignaos!” de Stéphane Hessel

Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura. Al igual que a Stéphane Hessel, me escandaliza e indigna la situación de Palestina y la bárbara invasión de Irak. Podría aportar más detalles, pero la edad y la época bastan para mostrar que nuestras vivencias han sucedido en el mismo mundo. Hablamos en la misma onda. Comparto sus ideas y me hace feliz poder presentar en España el llamamiento de este brillante héroe de la Resistencia francesa, posteriormente diplomático en activo en muchas misiones de interés, siempre a favor de la paz y la justicia.

¡INDIGNAOS! Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia.

Al principio sorprende. ¿Qué pasa? ¿De qué nos alertan? El mundo gira como cada día. Vivimos en democracia, en el estado de bienestar de nuestra maravillosa civilización occidental. Aquí no hay guerra, no hay ocupación. Esto es Europa, cuna de culturas. Sí, ése es el escenario y su decorado. Pero ¿de verdad estamos en una democracia? ¿De verdad bajo ese nombre gobiernan los pueblos de muchos países? ¿O hace tiempo que se ha evolucionado de otro modo?

Actualmente en Europa y fuera de ella, los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos. El autor de este libro recuerda cómo los primeros programas económicos de Francia después de la segunda guerra mundial incluían la nacionalización de la banca, aunque después, en épocas de bonanza, se fue rectificando. En cambio ahora, la culpabilidad del sector financiero en esta gran crisis no sólo no ha conducido a ello; ni siquiera se ha planteado la supresión de mecanismos y operaciones de alto riesgo. No se eliminan los paraísos fiscales ni se acometen reformas importantes del sistema. Los financieros apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros. Es decir, el dinero y sus dueños tienen más poder que los gobiernos. Como dice Hessel, “el poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos, y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general”

¡INDIGNAOS!, les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados. Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas. Hessel reconoce que para un joven de su época indignarse y resistirse fue más claro, aunque no más fácil, porque la invasión del país por tropas fascistas es más evidente que la dictadura del entramado financiero internacional. El nazismo fue vencido por la indignación de muchos, pero el peligro totalitario en sus múltiples variantes no ha desaparecido. Ni en aspectos tan burdos como los campos de concentración (Guantánamo, Abu Gharaib), muros, vallas, ataques preventivos y “lucha contra el terrorismo” en lugares geoestratégicos, ni en otros mucho más sofisticados y tecnificados como la mal llamada globalización financiera.

¡INDIGNAOS!, repite Hessel a los jóvenes. Les recuerda los logros de la segunda mitad del siglo XX en el terreno de los derechos humanos, la implantación de la Seguridad Social, los avances del estado de bienestar, al tiempo que les señala los actuales retrocesos. Los brutales atentados del 11-S en Nueva York y las desastrosas acciones emprendidas por Estados Unidos como respuesta a los mismos, están marcando el camino inverso. Un camino que en la primera década de este siglo XXI se está recorriendo a una velocidad alarmante. De ahí la alerta de Hessel a los jóvenes. Con su grito les está diciendo: “Chicos, cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo; no permitáis que os lo arrebaten”.

¡INDIGNAOS!
Luchad, para salvar los logros democráticos basados en valores éticos, de justicia y libertad prometidos tras la dolorosa lección de la segunda guerra mundial. Para distinguir entre opinión pública y opinión mediática, para no sucumbir al engaño propagandístico. “Los medios de comunicación están en manos de la gente pudiente”, señala Hessel. Y yo añado: ¿quién es la gente pudiente? Los que se han apoderado de lo que es de todos. Y como es de todos, es nuestro derecho y nuestro deber recuperarlo al servicio de nuestra libertad.

No siempre es fácil saber quién manda en realidad, ni cómo defendernos del atropello. Ahora no se trata de empuñar las armas contra el invasor ni de hacer descarrilar un tren. El terrorismo no es la vía adecuada contra el totalitarismo actual, más sofisticado que el de los bombarderos nazis. Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del “siempre más”, del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes.

¡INDIGNAOS!, sin violencia. Hessel nos incita a la insurrección pacífica evocando figuras como Mandela o Martin Luther Kingo. Yo añadiría el ejemplo de Gandhi, asesinado precisamente en 1948, año de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de cuya redacción fue partícipe el propio Hessel. Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!
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